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miércoles, 22 de septiembre de 2010

Doctrina Nacional: planteamientos

UNA VISIÓN DEL CONCEPTO DE BIENESTAR, SEGURIDAD Y DEFENSA NACIONAL

Raúl Parra Maza*


En las últimas décadas del siglo XX hemos visto los cambios que se produjeron como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, las guerras de Corea, de Vietnam y las guerrillas pro-comunistas y terrorismo por el mundo, así como la Guerra Fría que finalizó sin pena ni gloria, pero con elevadas pérdidas de vidas humanas y el sacrificio de grandes potenciales tangibles e intangibles que resultaron desperdiciados por la destrucción de infraestructura, de organizaciones e instituciones para el desarrollo de naciones y de los servicios esenciales para la vida.

También, en el Perú, hemos sido testigos del tránsito de gobiernos de diversas tendencias con supuestos que ellos pudiesen lograr, para el pueblo, mayor bienestar y felicidad, sin embargo hasta hoy este objetivo aún no ha podido cumplirse integralmente.

Nadie puede dudar que el ejercicio profesional de carreras civiles, sobre todo de política es importante, pues hace a las personas profesionales capaces de ejercer el arte de dirigir, gobernar y liderar. Se organizan en empresas, partidos o grupos independientes con distintos fundamentos administrativos, filosóficos e ideológicos, pero todos con un objetivo común: “Lograr el bienestar otorgando felicidad personal en concreto”, fundamentos que han consolidado las ideas sobre el sistema democrático como el menos imperfecto para el logro de los objetivos nacionales.

Asimismo, resulta importante tener en cuenta que por formación, los miembros de las fuerzas armadas, son profesionales de la guerra que actúan en todos los espacios de tierra, mar o aire; por tanto, es su obligación dominar este arte con el objeto de obtener victorias, coadyuvar a mantener la paz y bienestar del Estado.

Son pues, el ejercicio civil, sobre todo de la política y el dominio del arte militar, dos honorables ámbitos profesionales, distintos por naturaleza, pero en esencia interrelacionados, no obstante que sus campos de acción están propiamente delimitados y son no competitivos.

Al respecto, nuestro país, posee potencial humano y recursos naturales, en calidad y cantidad suficientes para poner en funcionamiento la poderosa maquinaria del desarrollo sostenible con la necesaria garantía de seguridad por medio de una defensa actualizada, moderna y efectiva.

Sin embargo, esta tarea no es sólo para iluminados, pues son los sectores de nuestra sociedad, los actores responsables para ello. En este sentido, el concepto de seguridad en cualquier época, implica la existencia de amenazas internas y externas, también de desastres naturales. Esto es aplicable a ordenamientos territoriales, fronteras, vinculaciones externas, etc., lo mismo que a las personas, dentro de los retos y desafíos que intentan la obtención de sus intereses y aspiraciones.

En todos los análisis de la realidad peruana, encontramos que la pobreza, la ignorancia, la precaria idoneidad y el atraso socio-económico son las causas más profundas de inestabilidad, inseguridad, injusticia y de los más graves riesgos para la democracia. Estos defectos son capaces de generar, todo tipo de convulsiones sociales y constituyen actualmente las reales amenazas a la seguridad interna y externa del país.

Es evidente, entonces, que el propósito de la seguridad integral es establecer protección para alcanzar el bienestar general del país abarcando todos los espacios circundantes para el desarrollo sostenible; de tal manera que el Perú disfrute de paz, armonía, respeto y confianza, promoviendo simultáneamente la eliminación de todo intento que implique vulnerar el desarrollo socio-económico, militar y tecnológico.

También hay que atender al estamento militar, que tiene obligaciones de dar seguridad y garantías contra riesgos y desafíos que afecten al país, a través del sistema de defensa preparado estratégica, logística y moralmente incentivado, respetando la organización y culturización del pueblo, la conservación del ambiente, garantizando la independencia, la soberanía y la integridad territorial, la observancia fiel de los tratados, convenios internaciones y los derechos humanos, todo esto con el presupuesto de una democracia segura y eficaz.

Por tanto, no es factible la seguridad integral, eliminando o reduciendo unilateral e indiscriminadamente a las fuerzas armadas sino preparándolas para la defensa de los objetivos estratégicos del país en tierra, mar y aire, ante cualquier agresión interna o externa y proteger los intereses nacionales en el exterior.

TÉRMINOS DE REFERENCIA PARA EL DIAGNÓSTICO DE LA SITUACIÓN

1. Los últimos años del siglo XX se han caracterizado por la rapidez, amplitud y dramatismo de los cambios que han acontecido en el escenario nacional. El sistema de equilibrio de vida de las últimas tres décadas es hoy objeto de una revisión profunda. Tanto en lo político como en lo socio-económico y castrense; la posición relativa del país se ha visto alterada, pues nuevos polos geoeconómicos y posibilidades en las relaciones con el interior y externas son un signo distintivo del momento, dentro de una intervinculación movilizada por los avances de la ciencia y tecnología.

2. Asimismo, internacionalmente las grandes expectativas que produjo el fin de la Guerra Fría han resultado, por lo menos apresuradas. El surgimiento de las democracias y de la economía de mercado no ha constituido la panacea global que, en forma prematura, se anticipó. Durante las últimas décadas del siglo pasado una gran cantidad de resentimientos y rivalidades, ambiciones y odios se mantuvieron encubiertos, bajo la cortina del llamado “equilibrio nuclear del terror” que aún perdura en la actualidad.

Al disminuir este equilibrio, antiguos reclamos han dado pie a resurgimientos de conflictos para adquirir territorio, modificar fronteras, romper dominaciones históricas, ideológicas, religiosas, etc., y corregir agravios de conflictos del pasado, alcanzar sueños de control económico y de recursos naturales. Ahora, el siglo XXI ha heredado nacionalismos fundamentalistas y fanatismos que son responsables, en algunos casos, de las crisis entre y en los Estados. Un ejemplo reciente es la gran crisis económica y estratégica mundial del 2009 y que aun ahora agobia a los países.

3. En términos castrenses se puede decir, que por más de 40 años Estados Unidos y sus aliados pelearon y ganaron la Guerra Fría. En Latinoamérica ese resultado costó muchas pérdidas económicas y de vidas, ese fue el precio para que el comunismo internacional no ocupara un espacio geográfico fundamental para su triunfo final.

Sin embargo, a la hora de usufructuar beneficios del triunfo, los países latinos aliados y entre ellos el Perú, no parecen encontrar situaciones favorables, pues están endeudados, con enfrentamientos no resueltos entre sus clases sociales, con terrorismo, narcotráfico y corrupción. Las democracias se encuentran de cara al desafío que significa satisfacer las necesidades y carencias que sus sociedades reclaman.

4. También, sabemos que en la antigüedad, las desigualdades eran toleradas porque los continentes estaban separados y caracterizados por un distanciamiento cultural. En la actualidad el mundo se ha vuelto más próximo e interrelacionado, las noticias corren a tiempo real, lo que también ha caracterizado un debilitamiento político masivo que hace que las desigualdades se vuelvan no tolerables. Divulgar este concepto estimula un rechazo de la clase política y en un futuro próximo este rechazo puede ser incentivado, expresándose más como un resentimiento a través de una acción organizada.

5. Así, la democracia no puede fortalecerse sobre un horizonte de ignorancia e indigencia, pues, la paz, la seguridad y la estabilidad son y seguirán siendo inciertas, mientras no sean reducidas, tanto que producen la desesperanza que causa creciente e incontrolables flujos migratorios, al igual que los fracasos para derrotar al terrorismo y narcotráfico, el incremento de las epidemias, la explotación irracional del medio ambiente, etc. En suma; son causales de inseguridad, precaria libertad y otros riesgos que se enfrentan en el país.

6. En el Perú, muchos están sintiendo estas desfavorables condiciones y exigen se le permita encontrar su propia identidad, desarrollarse en sus medios sociales y proteger sus recursos humanos y naturales con el respaldo de la seguridad integral que debe proporcionar la defensa nacional.

No cabe duda que un país funcionando bajo un complicado ordenamiento y desarrollándose simultáneamente, donde juegan infinitas variables que atentan contra el equilibrio y la paz, es difícil imaginarlo sin conflictos.

En conclusión, podemos asumir que el Perú, está agobiado por la confusión filosófica de su pasado histórico, lo que augura períodos de difícil prospectiva. Los principales desafíos tienen simultáneamente dimensiones geopolíticas, socioeconómicas e ideológicas.

El primero pertenece al reacomodo geopolítico luego del colapso ideológico de regímenes totalitarios, resultando conflictos vecinales y regionales por contraste de desarrollos relativos. El segundo involucra fundamentalmente las crisis producidas por insatisfechas respuestas que viene mostrando la misma democracia representativa. El tercero sopesa las posibilidades de nuevos conflictos dominantes que pondrán a prueba la eficacia y estabilidad de los propósitos y objetivos logrados y por alcanzar.

Todo esto, implica el aumento de crisis de intereses político económico y de seguridad, especialmente cuando las demandas racionales tienen respuestas intolerantes, lo que determina revaluar obligatoriamente los conceptos estratégicos de bienestar general, seguridad integral y defensa nacional.

*Contralmirante MGP. Presidente Emérito de la Sociedad Geográfica de Lima.

martes, 7 de septiembre de 2010

Democracia es equilibrio: bienestar y seguridad

LA FE DE LA FUERZA ARMADA DEL PERU
Raúl Parra Maza *

PRESENTACION

En el libro “El Choque de Civilizaciones y la Reconfiguración del Orden Mundial” de Samuel P. Huntington, se afirma:

“... la fuente fundamental de conflictos en el universo posterior a la guerra fría no tiene raíces ideológicas o económicas, sino mas bien -el choque de civilizaciones dominará la política a escala mundial; las líneas divisorias en las civilizaciones serán los frentes de batalla del futuro-.

El mundo de la posguerra fría se caracteriza por ser multipolar y multicivilizacional donde predominan los aspectos netamente sociales, entre étnicos, religiosos, etc.

Occidente es y seguirá siendo en los años venideros la civilización más poderosa. Sin embargo, está declinando con respecto a otras civilizaciones. El Poder se está desplazando de Occidente hacia civilizaciones no occidentales.

Los conflictos intercivilizatorios adoptan dos formas:

• Los conflictos de línea de fractura que se producen entre Estados vecinos pertenecientes a etnias e intereses contrapuestos, entre grupos de diferentes etnias dentro de un Estado y entre grupos adversos intentando crear nuevos Estados, a partir de ruinas u otros viejos. Este tipo de conflictos predomina no solo entre musulmanes y no musulmanes.

• Los conflictos de Estados Centrales se dan en el plano mundial o universal entre los grupos de diferentes etnias, religiones e intereses contrapuestos”.

Esta versión de Huntington, a grandes rasgos confirma que entre Estados no existen amigos o enemigos, sino intereses afines o contrapuestos para el desarrollo interno y vinculatorio.

En este sentido, creo oportuno volver a poner en discusión los términos de referencia y las hipótesis para definiciones trascendentales sobre las Fuerzas Armadas de un país como el Perú que ha tenido y guarda en su historia hechos de imprevisión e improvisación que han afectado grandemente su geografía e historia.

INTRODUCCION

Visualicemos las batallas de Junín y Ayacucho de 1824, por su estrategia y logística, con las cuales se sellaron las Independencias tanto del Perú como de América, asimismo, el combate de 2 de Mayo de 1866, con el que se reconfirmó la liberación americana.

También, recordemos la campaña de la Breña y al mismo tiempo miremos al actual terrorismo inesperado por lo imprevisto y sus resultados todavía provisionales, además visualicemos el juego de intereses sobre recursos naturales y elementos esenciales para la vida que movilizan poblaciones ávidas de bienestar y seguridad y de aquellas que no escatiman el afán de desestabilizar el ordenamiento vigente interno y externo para obtenerlo.

Desde aquellas épocas hasta nuestros días, dentro de los avatares republicanos, la nación peruana con su diversidad ha venido evolucionando con polarización de posiciones y situaciones de su efervescente realidad, sumida en conflictos internos de identidades de las diversas culturas existentes y en medio de la simbiosis del mestizaje con aportes de culturas de otros continentes, sus costumbres e ideologías, además de sus influencias.

Hasta ahora, mucho se ha hablado y escrito sobre las Fuerzas Armadas del Perú, sus misiones de tutelaje nacional de la seguridad y su rol en la democracia, donde civiles y militares han perfilado interpretaciones derivadas de sentires de interés personal o colectivos, dentro de las corrientes políticas, económicas, sociales y militares.

Este es el marco de los dominios marítimo, aéreo y terrestre (Mar, Costa, Ande, Amazonia y Altiplano peruanos) que se tiene que asumir, con la convicción que, equivocados o no, los hechos de la Historia Nacional se han impregnado con la intervención de muchas personas foráneas y nacionales, que con valentía, tomaron decisiones sobre la realidad peruana, incluso sabiendo que esta siempre ha sido y es patética e injusta para la mayoría de los peruanos de antes y también de hoy, por la elevada carencia de idoneidad para resolver la carga social de ignorancia e indigencia y dentro de la paradoja de “tener de todo y no sentirnos seguros de nada”.

Ojalá que ahora, después de la primera década del tercer milenio, conservemos la fe que el Perú siempre necesita, y trabajemos prospectivamente para corregir las causas que han motivado todas las nefastas consecuencias de nuestra exigente realidad.

A. PRINCIPIOS DOCTRINARIOS CASTRENSES

Las Fuerzas Armadas del Perú, herederas de las fuerzas libertadoras, que no fueron otras que el pueblo en armas para terminar con el virreinato español y alcanzar nuestra libertad y consolidar, en Ayacucho, la de los otros pueblos latinoamericanos, están conscientes de que su fortaleza y su proyección dependen del apego a las virtudes y condiciones siguientes, que deben caracterizar a todos y cada uno de sus integrantes y sus trascendencias:

"El espíritu de institucionalidad a prueba de cualquier tentación"

"El sentimiento de acatamiento a las disposiciones del ordenamiento legal vigente en su carácter apolítico", con la conciencia de ciudadano con derecho al voto.

"La sólida fortaleza para saber vencer todos y cada uno de los obstáculos y oposiciones al desarrollo y soberanía peruana con la preparación y logística que la seguridad del Perú requiere".

"La disciplina inquebrantable como línea de conducta para obtener el mejor resultado en todos los esfuerzos: la lealtad a los superiores y líneas de mando; la discreción, la prudencia, la serenidad, la firmeza en el acatamiento de la situación militar; el servir a la patria con honestidad, amarla con honradez, estar siempre dispuesto a los sacrificios sin medida, por la felicidad, la prosperidad y engrandecimiento de la nación peruana". “Definiciones claras sobre los términos de referencia llenos de posibilidad, realidad e idoneidad para el cumplimiento de sus misiones”.

B. EL ROL DE LA FUERZA ARMADA EN EL SISTEMA DEMOCRATICO

Como siempre, la población urbana y rural espera de sus Fuerzas Armadas, un mensaje optimista y esperanzador, de plena fe en el destino democrático del Perú; puesto que hemos requerido un proceso de reiterada afirmación de la autodeterminación popular y de consolidación de las conquistas políticas y sociales de la democracia como sistema, pero también, con la real comprensión y entendimiento de sus obligaciones y necesidades extremas.

Por ello, en armonía con el pensamiento político-democrático de consenso y su perfeccionamiento progresivo, existe la convicción de que el voto popular es la única fuente que ha permitido asegurar el disfrute del "sistema de gobierno menos imperfecto, que produce la mayor suma de felicidad, seguridad integral y de estabilidad política posible".

En este sentido, estoy seguro, que las Fuerzas Armadas, en base a su conducta institucional, enmarcada y coherente con las definiciones de la Carta Magna , serán siempre los garantes del respeto, la defensa y de la vigencia de la democracia, más ahora que se tiene la responsabilidad de ejercer el voto como todo ciudadano, respaldando al pueblo peruano en las elecciones de cada quinquenio constitucional, para que pueda expresar libremente su voluntad, con la madurez cívica dentro del juego político pluralista y, al mismo tiempo, para desbrozar de obstáculos y oposiciones a los cursos del desarrollo y superación de los problemas nacionales e internacionales en los campos político, económico, social y militar.

La historia acredita este papel protagónico que se aprecia, ahora, en la pervivencia del sistema de gobierno, no obstante los avatares de las crisis política-económico-social, además con terrorismo y narcotráfico, etc., pues el pueblo peruano se ha sentido asistido por la lealtad de sus Fuerzas Armadas dentro del más riguroso apego a las voluntades populares.

Es así que, por lo que entraña de sentido histórico y de lección pedagógica, es oportuno recalcar, ahora, cuando la institucionalidad constitucional sigue consolidándose, el concepto doctrinal definido por las Fuerzas Armadas:

"El firme propósito de que nada ni nadie desviará la línea de conducta trazada constitucionalmente, que los gobiernos serán elegidos por las mayorías nacionales".

Esta es la convicción que perdura como la única posición legal que hará recuperar totalmente el cariño y la estimación de los peruanos y ayudará a erradicar de sus mentes los hechos e intentos de separar a las fuerzas armadas de su pueblo, indebidamente.

C. LA LECCION DEMOCRATICA

El proyecto democrático es posible porque el Liderazgo Nacional y sus Fuerzas Armadas han asimilado las enseñanzas de anteriores fracasos. Un duro aprendizaje, pues se ha hecho con sangre a través de nuestra historia. Todos estos fracasos los tenemos que recordar para eliminar toda posibilidad de repetir las causas y los hechos, pues es la explicación de la lección aprendida para la democracia y tranquilidad estable que queremos y debemos disfrutar siempre.

Para ello, debemos recordar que la democracia acepta el pluralismo y la controversia inherente dentro del ejercicio de la libertad, con sus derechos y obligaciones y también procura regular el conflicto interno y externo con las fuerzas armadas, para garantizar estabilidad, gobernabilidad y continuidad institucional, sometiendo al sistema político a ciertas reglas como la atención e incentivación moral y económica coherente con las responsabilidades de preparación para la acción y los sacrificios hasta con la vida misma. Si tales reglas no se respetan no será posible el juego democrático deseable.

D. Constitución y Fuerza Armada

La proyección democrática del país hacia el futuro y la estabilidad institucional de sus Fuerzas Armadas, están respondiendo a un consenso nacional a través de un respaldo y apoyo mutuo, incluso con la pérdida y el sacrificio de muchas y valiosas vidas y, a la vez, con la necesaria sanción de todas aquellas personas frágiles que no supieron responder al fuerte impacto de la responsabilidad ética y moral exigentes.

Sobre las Fuerzas Armadas, la Constitución del Perú tiene establecida con la mayor claridad y precisión sus finalidades y misiones de defensa interior del territorio y protección del patrimonio y la soberanía nacional y, para cuando la seguridad integral lo requiera y exija, actuará contundentemente ante y contra todo adversario y/o enemigo de la seguridad de la Nación Peruana.

Asimismo, establece el principio de apoliticismo, el poder del voto otorgado, que implica, en su interior, conocer y mantenerse al margen de la controversia política, de las luchas interpartidistas, pues se orienta a preservar la unidad interna para el cumplimiento de sus misiones. También, la no deliberación que choca con los derechos de expresión, no obstante ello, se orienta a la obediencia, la subordinación, unidad de mando, moralidad y empleo útil de sus medios y propósitos más idóneos. Lo que no tiene nada que ver con el derecho al voto electoral de las Fuerzas Armadas y sus reglas de enfrentamiento.

E . Los Objetivos Democráticos

Para renovar y fortalecer la mística nacional por la democracia ha sido indispensable activar la capacidad creadora del país y ha demandado una redefinición de objetivos de bienestar y seguridad indispensables e ineludibles.

Esa redefinición tiene que hacerse en consonancia con los retos de protección de los intereses asumidos, para el desarrollo de la sociedad peruana, con las exigencias del Perú que aspiramos en el presente tercer milenio.

Ha llegado la hora, por el tiempo transcurrido de libertad republicana, de perfilar rutas innovadoras y actuar por el despegue del Perú, frente al desafío prospectivo de descentralización y regionalización macroeconómica y frente al atraso socio-económico que lo ha detenido por mucho tiempo, y así poder ocupar, cuanto antes, el espacio y sitial que, por calidad, méritos y seguridad, le corresponde en la comunidad internacional.

Este gran reto del Perú y particularmente de la sociedad democrática y sus fuerzas armadas tienen que ver con ese futuro de amplio, mutuo e integral entendimiento entre ambas. ¿Qué queremos en este tercer milenio? ¿Qué queremos que sea el Perú el año 2021 al celebrar 200 años de vida independiente?

Allí está el desafío. Un desafío para los entendimientos y acuerdos políticos, económicos, logísticos y estratégicos. Para que dejemos la rencilla estéril y propiciemos el acontecimiento maravilloso de la paradoja de unidad nacional dentro de la diversidad étnica, cultural y geográfica. Un desafío para la acción solidaria y mancomunada.

La democracia es posible por el equilibrio estable de consenso entre el bienestar y la seguridad.

Estos y otros importantes objetivos tienen que ver con el Perú que todos queremos, y en esta gran tarea, toca a las Fuerzas Armadas un preponderante papel protector dentro del ordenamiento trascendente del país.

* Contralmirante MGP. Fundador y colaborador de «Foro Geomarítimo». Presidente Emérito de la Sociedad Geográfica de Lima.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

OPINIONES DE LA CONVEMAR: debate nacional

La CONVEMAR agrede al Perú
Hugo Ramírez Canaval*

¿Cómo así “la Convención del Mar agrede al Perú”?, para obtener respuesta, presento a consideración de su elevado criterio –estimado lector– unos argumentos:

1. Con el Decreto Supremo N° 781 del 1° de Agosto de 1947, el ilustre Presidente José Luis Bustamante y Rivero fijó el “dominio marítimo del Perú,” declarando soberanía y jurisdicción nacionales hasta el límite de las 200 millas, para proteger el mar más rico del mundo, que nos fue dado por Dios para alimentar a nuestro pueblo, en compensación por la falta de lluvias que nos impiden tener una adecuada agricultura.

2. Los grandes intereses pesqueros –y luego los mineros– del mundo, organizaron y financiaron la Convención del Mar, con la finalidad única de destruir la tesis de las 200 millas con la que tres países tercer-mundistas “se habían atrevido” a poner trabas a la explotación del mar más rico que quedaba, luego de que ellos mismos habían depredado todos los otros mares. Es decir: “Si no se hubieran dado las declaraciones de las 200 millas, nunca –nadie– hubiera organizado la Convención del Mar para combatirlas”.

3. Ahora debemos tratar la propia “Convención del Mar”. El mejor argumento es su filosofía, su razón de ser, la finalidad de su creación –meollo de tanta maquinación por años para combatir la tesis de las 200 millas–.
Tomé consciencia de la gravedad del asunto, al conocer las primeras páginas de un librito titulado: “La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar”. Con solamente leer la “Introducción” y el “Preámbulo”.

a. En la “Introducción” nos dicen con la mayor claridad: “...los espacios marinos están estrechamente ligados y han de considerarse en su conjunto.” ¡Nadie es dueño de nada! En otra parte, se dice: “La Convención representa un intento de dar una verdadera universalidad al empeño de llegar a un ‘orden económico internacional justo y equitativo...” También se dice: “...las singulares circunstancias en que tuvo su origen, la gran cantidad de Estados participantes y el enorme número de intereses a menudo contrapuestos...”

Comento: Esto lo entiendo como que “los países rectores” nos quieren obligar a aceptar la decisión de ellos, de que los espacios marinos mundiales se deben ver “en su conjunto” –los que tenemos el mar más rico del mundo en la misma canasta con los que ya lo tienen depredado–, dentro de las ideas rectoras del “nuevo orden económico internacional,” para que un país depredador que está ubicado en las antípodas del Perú, tenga “acceso justo y equitativo” para asolar nuestro mar con grandes flotas –incluidos buques factoría– y llevarse los alimentos de nuestro pueblo. ¡Y hay peruanos que quieren que eso suceda!

b. En el “Preámbulo” comienzan diciendo: “Los Estados Parte de esta Convención, inspirados en el deseo de solucionar, con espíritu de comprensión y cooperación mutuas todas las cuestiones relativas al Derecho del Mar [...], han acentuado la necesidad de una nueva convención sobre los derechos del mar que sea generalmente aceptable...”

Comento: Nos sonríen y palmean la espalda con eso de “espíritu de comprensión y cooperación mutuas”. ¿De qué cooperación mutua hablan?; pero luego nos anuncian con rigor, un nuevo derecho del mar “que sea generalmente aceptable”. ¡Por qué nuestras 200 millas no son “aceptables” para ellos! ¡Más claro no nos lo pueden decir!

En otra parte, el “Preámbulo” remarca con énfasis: “La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró solemnemente entre otras cosas, que la zona de los fondos oceánicos y su subsuelo fuera de los límites de la jurisdicción nacional así como sus recursos, son patrimonio común de la humanidad, cuya exploración y explotación se realizará en beneficio de toda la humanidad...”

Comento: El Art. 3, asigna una jurisdicción nacional de 12 millas marinas. ¡Nada más! Hay peruanos que dicen que esas 12 millas son mejor que las 3 millas del antiguo Derecho. Hay otros que dicen “el Perú nunca ha tenido 200 millas de mar territorial”. Otros, dicen que “Bustamante y Rivero es el culpable de todos estos problemas...”

Es necesario aclarar lo que significa La Zona. Un término y una realidad de la Convemar, de la que no les gusta hablar a los abanderados de la adhesión.

Veamos: El Art. 1.1 de la Convemar crea La Zona, y dice que: “comprende los fondos marinos y oceánicos y su subsuelo fuera de los límites de la jurisdicción nacional.” El Art. 136 dice que La Zona y sus recursos son “patrimonio común de la humanidad.” El Art. 137.1 dice: “Ningún Estado podrá reivindicar o ejercer soberanía ó derechos de soberanía sobre parte alguna de La Zona o sus recursos.” Para que no queden dudas, el Art. 137.2, dice: “Todos los derechos sobre los recursos de La Zona pertenecen a la humanidad. Son recursos inalienables.”
En lo que sería “La Zona” del Perú, existen grandes cantidades de petróleo y nódulos polimetálicos, de Talara para el Sur, los cuales –igual que la pesca– pasarían a ser “patrimonio común de la humanidad”, a partir de las 12 millas. Con relación a los recursos vivos, no les gusta citar el Art. 62.2 que dice: “El Estado ribereño determinará su capacidad de capturar recursos vivos de la Zona Económica Exclusiva- ZEE. Cuando el Estado ribereño no tenga capacidad para explotar toda la captura permisible, dará acceso a otros Estados al excedente de la captura permisible...”

Si adherimos, al día siguiente tendremos a los chilenos pescando frente a todos nuestros puertos.

Por todo lo expuesto, afirmo: “La Convención del Mar ha sido concebida por los grandes intereses pesqueros y mineros, expresamente para combatir la tesis de la soberanía en las 200 millas de mar que asegura la alimentación y bienestar del pueblo peruano.”

Finalmente, debo mencionar el hecho de que los artículos 15, 73.4 y 83.4 niegan a los Estados Miembro, plantear asuntos sobre “delimitación marítima” si existen convenios anteriores que estén vigentes, como el de “pesca” con el paralelo. Además de que Chile adhirió a la Convención con la expresa “reserva” de que jamás trataría el asunto de la delimitación marítima bajo los términos de la Convención del Mar. ¡Este asunto solamente se resolverá acudiendo a la Corte Internacional de La Haya!
Por lo mismo, reitero: “la Convemar agrede al Perú”

Respecto a que si el Perú perdería soberanía, leamos:

El Art. 2.3 dice: “La soberanía sobre el mar territorial, se ejerce con arreglo a esta Convención…” Es decir, que no tendríamos soberanía ni en el pequeño mar territorial.

El Art. 3 señala que el Estado ribereño tiene derecho a 12 millas de mar territorial.

El Art. 56.1 dice: “En la Zona Económica Exclusiva - ZEE el Estado ribereño tiene: a) Derechos de Soberanía para los fines de exploración y explotación […] b) Jurisdicción con arreglo a las disposiciones pertinentes de esta Convención…”

Los Derechos de Soberanía no son soberanía y la Jurisdicción se ejercerá con sujeción a las disposiciones de la Convención, o sea que ¡no tendríamos soberanía! En la Zona Económica Exclusiva - ZEE… ¡tampoco!

El Art. 58.3 dice que el Estado ribereño tendrá “leyes y reglamentos dictados de conformidad con las disposiciones de esta Convención…” ¡¿De qué soberanía nos hablan?!

El Art. 59 dice: cualquier “Conflicto deberá ser resuelto sobre una base de equidad a la luz de las circunstancias pertinentes, teniendo en cuenta los intereses de que se trate para las partes, así como para la comunidad internacional en su conjunto.”

El Art. 62.2 dice: “Cuando el Estado ribereño no tenga capacidad para explotar toda la captura permisible, dará acceso a otros Estados al excedente…”

El Art. 62.4 dice: “…leyes y reglamentos del Estado ribereño estarán en concordancia con esta Convención…”

Los artículos 69.3 y 70.4, se refieren a Estados sin litoral y Estados en situación geográfica desventajosa y dicen: “Cuando la capacidad de captura de un Estado ribereño se aproxime a un punto en que puede efectuar toda la captura permisible de los recursos vivos en su Zona Económica Exclusiva - ZEE, el Estado ribereño y otros Estados interesados cooperarán en el establecimiento de arreglos equitativos […] en condiciones satisfactorias para todas las partes.”

¡El caso es que aun que podamos pescar toda nuestra captura permisible estaríamos obligados a compartir con los que quieran venir!

¡¿Y así, dicen que no perderíamos soberanía?!

El problema es de personalidades:

Los “abanderados”, dicen: “La Convención le conviene al Perú, debemos adherir. ¿Y por qué? –Porque yo lo digo. ¡Así, sin necesidad de fundamentar!
Los que “no conocemos” la Convemar, decimos: “La Convención agrede al Perú” ¿Por qué? –Porque su articulado es contrario a derechos e intereses legítimos del Perú.

* Contralmirante MGP. Colaborador de «Foro Geomarítimo».

domingo, 22 de agosto de 2010

Poder naval e intereses marítimos: poder marítimo

PREPONDERANCIA DEL PODER MARÍTIMO
Edmundo Guzmán Lanfranco*

Hoy es indiscutible la supremacía del poder naval de los EEUU de NA., con sus poderosas y modernas flotas, que proyectan su poder a los océanos del mundo; disuaden cuando es necesario, controlan áreas del mar específicas por el tiempo requerido donde aparezcan crisis y muestran su bandera (presencia naval) en su rol como potencia mundial, política y económica, lo que le permite disponer de ingentes recursos para desarrollar y mantener su aparato militar.

Posee la mayor flota del mundo de los más sofisticados y poderosos porta aviones. Desde su advenimiento con el legendario USS”Langley” en 1922 a la fecha ha diseñado y construido 77 porta aviones, la más grandiosa arma jamás creada.

Durante la Segunda Guerra Mundial, su potencial económico, les permitió desarrollar un gigantesco programa de construcción de porta aviones de 1943 a 1946, diseñando y construyendo 23 de la clase “Essex” de 33000 toneladas de desplazamiento, 14 de ellos entraron en acción. Posteriormente muchos fueron modificados con la cubierta en ángulo, participando en los conflictos de Corea y Vietnam.

¿Dónde están los porta aviones? (“Where are the carriers?”), ha sido muchas veces la pregunta de muchos presidentes de los EEUU desde Franklin Roosevelt, el 7 de Diciembre de 1941, hasta nuestros días cuando surge alguna crisis en el mundo que compromete sus intereses. Es muy probable también que el almirante Yamamoto después del ataque por sorpresa a Pearl Harbor también se hiciera esa pregunta.

Hoy en sus inventarios dispone de 12, 10 nucleares y 2 con propulsión convencional el USS“Kitty Hawk” y el USS”John Kennedy”. Entre los nucleares tiene el USS “Enterprise” (1961) y 9 de la clase “Nimitz”. En servicio el último de estos desde el 2009 con el CVN 77 USS “George Bush” (padre). El costo de estos buques bordea los 5 billones de dólares sin el ala aérea. El ciclo de vida de sus reactores nucleares es de 15 años y su carga de combustible les permite navegar entre 800,000 á 1’000,000 millas. Sus reservas de gasolina de aviación alcanzan para que sus aviones y helicópteros operen 16 días sin interrupción.

Todos estos buques se construyen en un solo astillero, el de Newport News Shipbuilding en el Estado de Virginia, cerca de Norfolk, recientemente éste astillero ha ganado un contrato con el gobierno por 161 millones de dólares por investigación y desarrollo para la próxima generación de porta aviones que será la clase CVNX y se vislumbra construir 10, uno cada 5 años, el primero estaría en servicio el 2013. Indudablemente irán retirando los más antiguos.

Es importante señalar que en el resto de Marinas del mundo existen 11 porta aviones muy inferiores en tamaño, capacidades y adelantos tecnológicos.

Estas fortalezas flotantes operan en los denominados “Carrier Battle Group,” concepción táctica estratégica que representan una importante fuerza militar disponible en tiempo de crisis y conflicto, también ejercen la misión de presencia naval, indudable símbolo del compromiso global que ejerce esta potencia en el mundo.

Según las necesidades estos grupos de combate están constituidos además del porta aviones por la cantidad que requiere la situación de los más modernos buques de superficie: cruceros clase “Ticonderoga”, destructores clase “Arleigh Burke” y “Spruance” y fragatas clase “Oliver Hazard Perry”, así como también submarinos de ataque nucleares y fuerzas anfibias con buques de la clase LHA “Tarawa” ó LHD “Wasp” y así los necesarios buques de apoyo logístico.

Tal vez la primacía del poder naval de EEUU. dure otros 100 años, en que éste país siga liderando el mundo como superpotencia, todo dependerá de como evolucionen los acontecimientos. Las naciones proyectan su poder militar según sus recursos económicos, pero el alto costo del mantenimiento y operación de la supremacía militar, pueden precipitar la decadencia del país como ha ocurrido en la historia. Podrá emerger como potencia China y así también crearse alianzas poderosas, el paso del tiempo lo dirá.

Para comprender totalmente el rol vital que el poder naval puede jugar en la política exterior de un país basta observar el hecho de que aproximadamente el 90 por ciento del comercio mundial es transportado por vía marítima, y casi el 70 por ciento de su población vive dentro de las 30 millas de costa. El nexo entre poder naval y política exterior no es nuevo. A fines de 1800, el almirante Mahan defendía la doctrina que el control del mar es la forma dominante de la política y enfatizaba el vínculo histórico entre diplomacia y poder naval. En los primeros tiempos, las grandes potencias acostumbraban enviar cañoneras a lo largo de ríos pertenecientes a Estados sobre los cuales pretendían influenciar; ahora la presencia de buques de guerra en puertos extranjeros sirve como vehículo de influencia y prestigio internacional.

Efectivamente, en periodos de crisis o tensión, la simple operación de una fuerza naval moderna puede indicar la actitud y grado de interés de su potencia patrocinadora. Un buque de guerra, al igual que una embajada de país extranjero, es parte del territorio soberano, y sirve para simbolizar y robustecer la imagen del Estado al cual representa. El hecho de que pueda desplazarse libremente les concede su calidad única de instrumentos de diplomacia internacional.

Actualmente, el poder naval representa nuevas dimensiones del poder destructivo, transporte distante de grandes cantidades de mercancías, comercio mundial sin restricciones a través de los mares, compromisos y alianzas expansivas a nivel, mundial, así como control de los mares en áreas específicas donde la fuerza dominante puede realmente influenciar en cualquier momento dado. El mundo del mar de hoy con los buques mercantes en el tráfico de mercancías de toda índole, es un buen mundo, un mundo prometedor, un mundo necesario, un mundo que debe conservarse. Es un buen mundo porque hace que las naciones dependan unas de otras y que se mantengan unidas a pesar de sus profundos nacionalismos.

El progreso económico del mundo, tal como se ha señalado tantas veces, depende en gran parte del libre intercambio de productos y materias primas usando el mar. Sin progreso económico no progresará la humanidad. Quiero concluir con una expresión que alguna vez hizo a un joven estudiante en 1953 ese gran estadista, historiador y premio Nobel de Literatura que fue Wiston Churchill dijo: “Estudien historia, estudien historia, en la historia se encuentran todos los secretos del arte de gobernar”. Derivan sabias interpretaciones de las lecciones de la historia para no cometer errores ó aplicar sus enseñanzas para tener éxito. Allí el énfasis que se debe poner en su consciente aprendizaje y enseñanza.

* Contralmirante MGP. Colaborador de «Foro Geomarítimo»

lunes, 16 de agosto de 2010

Independencia iberoamericana: estratega

El Brigadier General José Francisco de San Martín y Matorras
Heriberto Justo Auel*

A los once años de edad, el niño José Francisco vestía ya el uniforme de Cadete del Ejército Español. A los veinte, era Oficial y se batía en el norte de África y en las aguas del Mar Mediterráneo. A los treinta años, Teniente Coronel, condecorado en Bailén, era Ayudante de Campo del Grl Castaños, el más prestigioso comandante español de ese entonces.

Su fama personal era conocida por todo el Ejército Peninsular, que enfrentaba entonces a los franceses. Su prestigio no solo se debía a la probada capacidad de conducción, demostrada en mandos independientes de la vanguardia española, sino a una regular y ejemplar conducta, a una figura gallarda y a un laconismo y humildad que hacían presumir una personalidad austera, reflexiva y profunda. El joven Teniente Coronel irradiaba autoridad, es decir, traduciendo la etimología de éste término: brillo, creatividad y comprensión de su circunstancia histórica.

En 1811 decide retirarse del Ejército Español. La situación europea -y la española en particular- era preocupante y este “americano” sintió la necesidad de regresar a su cuna, al Río de la Plata, desde donde había partido con solo los ocho años de edad. Tenía una clara visión estratégica, abarcaba en profundidad al proceso de grandes cambios sociales, políticos y económicos en curso: España perdía su Imperio y la Revolución Inglesa le disputaba la primacía mundial a la Revolución Francesa, evolucionada a un bonapartismo imperial-revolucionario que nuestro prócer había enfrentado con las armas en las primeras líneas de combate, captando en lo sustantivo la naturaleza del fenómeno socio-político y militar que se proyectaba al mundo y alcanzaba al Río de la Plata.

El futuro Brigadier General de la Provincias Unidas del Sur, Capitán General de Chile y Generalísimo del Perú, ante semejante escenario, traía a nuestras playas en su mente y en su corazón la decisión de independizarlas. Había que alejar a la región de tanta y continua violencia por hegemonías sectarias, de tanta sed de poder dinástico y de tiranías extemporáneas. Se asoció a un grupo de camaradas americanos y, con apoyo inglés, embarcaron hacia Buenos Aires.

Era el Jefe de mayor graduación, el de mayor prestigio y, sin duda, el militar más capacitado profesionalmente. Lector de los clásicos, observador profundo de los hombres y de los acontecimientos en desarrollo. Como soldado profesional, sus ideas eran claras y su recta conducta se ajustaría siempre a ellas.

El panorama que encontró al desembarcar, no era muy halagüeño. Luchas “de partido”, desconfianzas, mezquindades, inquinas de “pago chico”, eran el común denominador de la comarca, signados desde luego por el enfrentamiento central de criollos y peninsulares, pero además no estaban ausentes, en la aldeana Buenos Aires, los largos tentáculos de los variados intereses luso-británicos y franceses.

La mayoría del gobierno los recibió con frialdad. Sin embargo, las necesidades y urgencias superaron a los reparos. Había que proteger al país de las incursiones relistas a lo largo del Paraná y el hombre capaz de hacerlo era, naturalmente, el Tcnl San Martín. Propone la creación de un Regimiento de Infantería Montado: los “Granaderos a Caballo”. Este Regimiento llevaría la impronta de la personalidad de su Jefe, ya fuere en su gallarda presencia, en su disciplinada decisión en combate o bien, en su Código de Honor.

El joven Jefe de Regimiento capacita personalmente a sus Oficiales y tropas, diseña sus armas, crea sus tácticas y lo “prueba” en San Lorenzo. Sus paisanos correntinos no lo defraudaron. Bermúdez y Cabral a la cabeza.

La Primera Junta había dado lugar a la Junta Grande y los intereses comarcanos cruzados, al Primer Triunvirato, que no se mostraba “independentista”, sino todo lo contrario. Los Granaderos formaron en Plaza de Mayo y llegó el Segundo Triunvirato.

Los acontecimientos en el Ejército del Norte requieren que el Coronel San Martín asuma aquél mando. Conoce en Yatasto al Grl Belgrano, que va rumbo al Plata, para presentarse a un Tribunal de Guerra. Reconoce en él a un patriota, a un gran hombre, lúcido y honrado.

Disciplina al Ejército derrotado, permanece noventa días en el Norte, recorre las líneas de invasión de los “maturrangos” y observa en un Grl “gaucho”, Martín M. de Güemes, al comandante de la “guerra de recursos” que puede cerrar “la cortina” que necesita en la boca de las quebradas salteñas. En el Litoral está Artigas y en los ríos, el Almte Brown, Espora y Bouchard.

Entonces ya está en condiciones de lanzar su “Plan Continental”. Un Plan Estratégico Militar admirable, sin parangón en la Historia Militar Mundial. Se cumplirá tal como fue concebido en Saldán, al lado del Cnl Juan B. Bustos y del Cnl Juan M. de Pueyrredón.

Está en camino a la Gobernación de Cuyo, donde formará a un Ejército que surgirá de una sociedad rústica y fuerte, dispersa y ansiosa de libertad e independencia. Su base para el reclutamiento de voluntarios y de una imponente logística, estará en las Provincias andinas y en la Proto-Argentina Tucumanesa. San Martín no vuelve a Buenos Aires.

Coloca a su diputado por San Luis, Pueyrredón, como Director Supremo, a Francisco N. Laprida, cuyano, en la Presidencia del Congreso de Tucumán, al Grl Belgrano, que repone en el mando del Ejército del Norte con su Cuartel General en Tucumán, como garantía sanmartiniana de apoyo al Congreso de la Independencia, a Fray Santa María de Oro y a Godoy Cruz, ambos congresistas cuyanos, como representantes de la inquebrantable voluntad independentista del Comandante del Ejército de los Andes, el ahora Cnl My San Martín, elegido Gobernador Propietario por la voluntad de los Cabildos de las Provincias Cuyanas.

Seis meses después del 9 de Julio de 1816, fecha de la declaración de la Independencia argentina, inicia la campaña libertadora e independentista. En cuarenta y cinco días consigue el rotundo triunfo de Chacabuco, en Febrero de 1817 y exactamente un año después, se declara la Independencia de Chile, el 12 de Febrero de 1818.

Tres años más tarde ingresa a Lima y declara su independencia el 28 de Julio de 1821.

El 6 de Julio de 1822, Monteagudo por Perú y Mosquera por Colombia, firman un tratado que señala: “El gobierno de la república de Colombia por una parte, y por otra el del estado del Perú, animados del más sincero deseo de poner prontamente un término a las calamidades de la presente guerra, a que se han visto provocados por el gobierno de S. M. C. el rey de España, decididos a emplear todos sus recursos y fuerzas marítimas y terrestres para sostener eficazmente su libertad e independencia; y deseosos de que esta liga sea general entre todos los estados de América antes española, para que unidos fuertes y poderosos sostengan en común la causa de su independencia, que es el objeto primario de la actual contienda.”

El 13 de Julio Bolívar anexaba Guayaquil a Colombia, inesperada y unilateralmente. El 14, nuestro Libertador zarpaba del Callao, rumbo a Guayaquil, desconociendo este hecho.

El 26 de Julio de 1822 se produjeron dos reuniones de ambos Libertadores. Por la mañana, durante una hora y media. Por la tarde de solo media hora. Ambas sin testigos. El día 27 volvieron a reunirse a solas, durante cuatro horas. Esa noche hubo un banquete y baile, en honor del “Protector del Perú”. Pasada la medianoche el Grl San Martín se retira de la sala, en sigilo. Lo acompaña hasta el muelle el Grl Bolívar. No volverían a verse.

Las razones por las cuales el Grl San Martín no concluyó personalmente la campaña prevista en Saldán, están explicitadas por el propio Protector en sucesivas cartas dirigidas a sus amigos y camaradas durante y después la guerra.

En primer lugar analizaremos la carta que San Martín dirigiera al general Millar, el 19 de abril de 1827. Éste le había solicitado a San Martín detalles sobre su actuación en Perú y sobre la logia de Buenos Aires, pues escribía sus memorias.

Transcribo la parte de la carta que se refiere a la conferencia:
En cuanto a mi viaje a Guayaquil, él no tuvo otro objeto que el de reclamar del general Bolívar los auxilios que pudiera prestar para terminar la guerra del Perú, auxilios que una justa retribución (prescindiendo de los intereses generales) lo exigía por los que el Perú tan generosamente había prestado para libertar el territorio de Colombia. Mi confianza en el buen resultado estaba tanto más fundada cuanto el ejército de Colombia, después de la batalla de Pichincha, se había aumentado con los prisioneros, y contaba con 9.600 bayonetas; pero mis esperanzas fueron burladas al ver que en mi primer conferencia con el Libertador me declaró que, haciendo todos los esfuerzos posibles, sólo podía desprenderse de tres batallones con la fuerza total de 1.700 plazas. Estos auxilios no me parecieron suficientes para terminar la guerra, pues estaba convencido que el buen éxito de ella no podía esperarse sin la activa y eficaz cooperación de todas las fuerzas de Colombia; Así es que mi resolución fue tomada en el acto, creyendo de mi deber hacer el último sacrificio en beneficio del país. Al día siguiente y a presencia del vicealmirante Blanco dije al Libertador que, habiendo dejado convocado al Congreso para el próximo mes el día de su instalación sería el último de mi permanencia en el Perú; añadiendo: “ahora le queda a Ud., general, un nuevo campo de gloria en el que va Ud. a poner el último sello a la libertad de la América”. (La cursiva es nuestra).

La segunda carta de San Martín está dirigida a Ramón Castilla, en ese momento Presidente de la República del Perú, remitida desde Boulogne Sur Mer el 11 de septiembre de 1848, es el segundo testimonio personal del Protector sobre su entrevista con Bolívar. Con respecto a Guayaquil, dice lo siguiente:
He aquí, mi querido general, un corto análisis de mi vida pública seguida en América: Yo hubiera tenido la más completa satisfacción habiéndola puesto fin con la terminación de la guerra de la independencia en el Perú, pero mi entrevista en Guayaquil con el general Bolívar me convenció (no obstante sus protestas) de que el solo obstáculo para su venida al Perú con el ejército de su mando, no era otro que la permanencia del General San Martín, a pesar de la sinceridad con que le ofrecí ponerme bajo sus órdenes con todas las fuerzas de que yo disponía.
Si algún servicio tiene que agradecerme la América, es el de mi retirada de Lima, paso que no sólo comprometía mi honor y reputación, sino que me era tanto más sensible, cuanto que conocía que con las fuerzas reunidas de Colombia, la guerra de la Independencia hubiera sido terminada en todo el año 23. (La cursiva es nuestra).

El general Enrique Martínez, general del ejército de los Andes y jefe del estado mayor, cuando se desempeñaba como Presidente de Trujillo, recibió información de San Martín acerca del verdadero objeto de la entrevista:
“Este no tuvo más que recabar del General Bolívar un auxilio de fuerzas para terminar la campaña del Perú, a lo que se negó Bolívar”.

La noche del 20 de septiembre de 1822 San Martín, luego de haber dimitido ante el Congreso peruano al mando supremo y mientras ultimaba los preparativos para abandonar definitivamente el Perú, hizo valiosas confidencias a su lugarteniente, amigo y confidente, Tomás Guido, sobre los motivos de su retiro: (Guido se oponía enérgicamente a la retirada de San Martín).
Le diré a Vd. sin doblez: Bolívar y yo no cabemos en el Perú: he penetrado sus miras arrojadas; he comprendido su desabrimiento por la gloria que pudiera caberme en la prosecución de la campaña. Él no excusará medios, por audaces que fuesen, para penetrar en la república seguido de sus tropas; y quizás entonces no me sería dado evitar un conflicto a que la fatalidad pudiera llevarnos, dando así al mundo un humillante escándalo. Los despojos del triunfo de cualquier lado a que se inclinase la fortuna, los recogerían los maturrangos, nuestros implacables enemigos, y apareceríamos convertidos en instrumentos de posiciones mezquinas. No seré yo, mi amigo, quien deje tal legado a mi patria, y preferiría perecer, antes que hacer alarde de laureles recogidos a semejante precio. (Las cursivas son nuestras)

En 1825 el peruano Juan Manuel Iturregui visitó, en Bruselas, a José de San Martín. Conversando sobre los sucesos de 1822 el Protector le hizo algunas confidencias, que Iturregui ha dejado consignadas:
“ Que jamás había temido ni por un instante que hubiese podido fracasar la Independencia del Perú una vez proclamada y estando sostenida por la opinión pública, [...] que no obstante, había creído justo y conveniente entrar en un acuerdo de unión y amistad con el general Bolívar, así por la identidad de la misión de ambos en Sur América, como para que aquel general auxiliase al Perú con parte de su ejército y se pusiese un término más corto a la guerra con los españoles, [...] que desde luego había encontrado en este general las mejores disposiciones para unir sus fuerzas a las del Perú, contra el enemigo común, pero que al mismo tiempo le había dejado ver muy claramente un plan ya formado y decidido de pasar personalmente al Perú y de intervenir en Jefe, tanto en la dirección de la guerra como en la de su política; que no permitiéndole su honor asentir a la realización de este plan, era visto que de su permanencia en el Perú, debía haber resultado un choque con el general Bolívar [...] y conociendo las inmensas ventajas que todo esto debería dar a los españoles, se había decidido a separarse del teatro de los acontecimientos, dejando que el general Bolívar, sin contradicción ninguna, reuniese sus fuerzas a las del Perú y concluyese la guerra. (Las cursivas son nuestras)

Mariano Balcarce, esposo de Mercedes Tomasa, única hija del Grl don José de San Martín, recibió numerosas confidencias de labios de su suegro. En carta fechada en París a 8 de agosto de 1882 y dirigida a Bartolomé Mitre, Balcarce consigna las confidencias que San Martín le hiciera sobre su entrevista con Bolívar:
Los [documentos] que yo poseo, y es mi deseo y voluntad pasen a sus manos con el tiempo, no arrojan ninguna nueva luz sobre la entrevista de Guayaquil y retirada del Perú, cuyas causas se hallan explicadas en la carta a Bolívar y me fueron repetidas veces confirmadas en conversaciones íntimas por mi ilustre padre, quien me aseguró que no habiendo logrado la cooperación que esperaba del Libertador para completar rápidamente y sin gran efusión de sangre la independencia del Perú, convencido que su presencia era un obstáculo a las aspiraciones de Bolívar, y podía prolongar por mucho tiempo la guerra y la ruina del país, [...] resolvió hacer abnegación de su gloria personal y dejar que Bolívar, con su numeroso ejército, completase y consolidase la emancipación del Perú. (La mencionada “carta a Bolivar”, es la que publica Lafont. Las cursivas son nuestras).

No voy a agregar a estas citas la controvertida “carta de Lafont”. Solamente deseo recordar que el Instituto Nacional Sanmartiniano tiene posición tomada sobre su total autenticidad. Por otra parte, ella ratifica el común denominador de todas las notas precedentes. Debo, en cambio, hacer resaltar la enorme diferencia de las personalidades de los dos Libertadores que se entrevistaron en Guayaquil.

Bolívar era abogado y político, devenido en Comandante de Tropas por exigencia de la situación. San Martín nace y muere soldado. Es el mayor profesional militar y estratega de la Independencia Iberoamericana. Bolívar sirvió a su plan político. San Martín al Plan Estratégico Continental, que tenía como meta a la Independencia.

Cuando percibió que las aspiraciones políticas bolivarianas podrían perjudicar al Plan Independentista y detonar una guerra civil, frente al enemigo aun fortificado en las montañas peruanas, optó por retirarse a cultivar su chacra de Barriales, en Mendoza.

Sin embargo, un “militar afortunado” no tenía cabida en países en permanentes crisis políticas. Su presencia en aquel rincón cuyano perturbaba a los “pequeños hombres del Plata”, como los llamará más tarde Juan Bautista Alberdi, en sus Obras Póstumas. Le interceptaban la correspondencia, los diarios y, por fin, intentaron asesinarlo.

Sigilosamente ingresó a Buenos Aires, al entierró de su “esposa y amiga” en La Recoleta y marchó a un voluntario ostracismo, con su pequeña hija. Los unos verán en este acto una “deserción”. Otros encontrarán en él un renunciamiento personal al poder que caía naturalmente en sus manos, pero que le obligaba ingresar a la lucha sectaria y fraticida. Entonces tomó una decisión típicamente “sanmartiniana”. Nos dio un ejemplo de grandeza, propio de los espíritus fuertes.

El Libertador estuvo en nuestra tierra solo doce años, desde 1812 a 1824. Durante diez años permaneció en campaña. Nos dio la libertad y consolidó la Independencia, llevando estas banderas a Chile y Perú. Consiguió su objetivo estratégico: derrotar el poder español en el baluarte peruano y su objetivo político: la Independencia ante “cualquier poder extranjero”. En esa tremenda epopeya, demostró una grandeza y una lucidez que despertaron tremendas envidias, no pocos rencores y hasta odios impregnados de admiración.

Si queremos medir la hondura de nuestra actual decadencia cultural, solo tenemos que comparar a éste paradigma del ser argentino con los íconos que eligen nuestros representantes para que nos “identifiquen” en la Feria de Frankfurt.

El Brigadier General San Martín (1778/1850) y el Mayor General Carl von Clausewitz (1780/1831) son coetáneos y tienen un historial personal con fuertes homologías.

Ambos soldados profesionales brillaron desde el comienzo de sus carreras, por sus virtudes naturales. Sus méritos militares los llevaron a la Ayudantía y a los Estados Mayores de los más altos mandos en España y de Prusia, que a la sazón enfrentaban a Francia desde el Oeste y desde el Este, respectivamente. Ambos tuvieron en Napoleón Bonaparte al maestro y enemigo, a quien supieron comprender y a quien siguieron en las grandes reformas orgánicas y en la creación de las innovadoras estrategias que el pequeño Gran Corzo impuso en el arte de la guerra.

Fue el espíritu abierto al tiempo que advenía, que caracterizaba a ambos, la razón por la cual sufrieron un aislamiento injusto en el pequeño ámbito profesional en que se desempeñaron. Es la incomprensión que llevó a San Martín al ostracismo y a v.Clausewitz a la Dirección de la Academia de Guerra de Berlín, adonde quedaba marginado en la toma de decisiones.

Sin embargo, a ambos se los llamó, cuando el clarín volvió a vibrar en las fronteras.

Clausewitz desde 1818 a 1831, mientras dirigía la Academia, estudió epistemología y escribió su monumental obra “De la Guerra”. San Martín desde 1814 a 1824, escribe una página de gloria sobre las montañas más altas de América, sobre las bravas olas del Pacífico y en la variada geografía peruana, cumpliendo con su Plan Continental.

Uno es el más grande estratega teórico de Occidente. El otro el más grande estratega al mando de la más importante campaña militar de su tiempo.

Ambos son atacados por la misma epidemia de cólera-morbus, que se inicia en Polonia en 1830 y se expande a toda Europa. San Martín la resiste y Clausewitz muere, pocas horas después de adquirir la enfermedad.

Nuestro Libertador será atacado nuevamente por el cólera, en 1849.

Cuatro años antes, permaneció en Nápoles durante unos meses, buscando mejorar su deteriorada salud, en un clima más templado. Es desde allí, al serle requerida su opinión sobre las probabilidades de éxito de una nueva y eventual campaña militar anglo-francesa, ya en alistamiento, para invadir nuevamente el Río de la Plata, cuando tiene la oportunidad de realizar un último y alto servicio a las Provincias Unidas.

Desarrolla un perfecto análisis estratégico del curso que podrían tener las operaciones militares posteriores al desembarco combinado y las graves consecuencias políticas que podría acarrear una segura y total derrota de las más grandes potencias europeas, en manos de un “gaucho” conocedor de la “guerra de recursos”, como la que plantearía a las tropas regulares, cercadas y con sus espaldas cerradas por el inmenso Río.

Veamos un corto fragmento de esta carta, fechada en Nápoles el 28 de Diciembre de 1845: “...Bien es sabida la firmeza del carácter del Jefe que preside la República Argentina...con siete u ocho mil hombres de caballería...fuerza que con gran facilidad puede mantener el General Rosas, son suficientes para tener en un cerrado bloqueo terrestre a Buenos Aires, sino también impedir que un ejército europeo de 20.000 hombres, salga a más de treinta leguas de la capital, sin exponerse a una ruina completa por falta de recursos, tal es mi opinión y la experiencia lo demostrará a menos (como es de esperar) que el nuevo ministro inglés, no cambie la política seguida por el precedente...”.

Jorge Federico Dickson, comerciante inglés, publicó de inmediato esta larga respuesta en los diarios de París y de Londres y la idea de invasión no prosperó. Aun estaba fresco en la memoria europea el hecho reciente de Vuelta de Obligado.

Esta última “batalla teórica”, casi desconocida, dada a los sesenta y cinco años por el viejo y enfermo Brigadier General, es la quinta esencia de una excelsa estrategia: ganar una batalla sin desenvainar.

Veló por la Independencia y la dignidad de sus paisanos, hasta el último momento de su vida. Entregó su sable invicto a quien supo defender la soberanía y el honor de su pueblo, de la misma manera que le observó severamente por sus excesos ante sus adversarios políticos.

Con la esperanza de que el caos que nos envuelve, en sus profundos pliegues guarde aun a un retoño sanmartiniano, apoyemos con fe a esta eventualidad con nuestras oraciones y a la vez con nuestras más enérgicas acciones, de todos los días. Será una manera de honrar la memoria, hoy mancillada, del más grande Hijo de nuestra Patria.

* General de Brigada Ejército Argentino. Presidente del Instituto de Estudios Estratégicos de Buenos Aires - IEEBA. Colaborador de Foro Geomarítimo. Artículo publicado el 17 Agosto 2008, de plena vigencia y actualidad.